Pareciera que el camino recto nunca existió como tal, siempre te recargaste a la izquierda o, inconscientemente, a la derecha. Las ideas te decían algo pero tus prácticas direccionaban a lo tuerto. La verdad es que poco importaba la orientación que querías tomar. Te caías, doblabas, ibas en reversa... para todo hay justificaciones, siempre han existido y son válidas o inválidas dependiendo la época. Al final no tenías certeza de a dónde querías ir: mucho te parecía cliché, otro tanto chingaderas del camino y de los empedradores, de los demás transeúntes de la vida, a los que querías evitar, ignorar, creer nada... pero ellos son tú. Pero no te distraigas... aquí lo importante es saberte en tu época y dilucidar la empresa a defender, porque aquí se elige, y si te vinieron con el cuento de que elegir era no elegir nada, pues esa "elección de la no elección" sustenta otra elección de camino, aunque lo quieras ignorar. Seguro que sabes que el ca...
Confabulaciones mentales del cotidiano